solar.general OT Notas Camino al Bicentenario

El 21 de enero de 2010 18:15, hernan lopez pardo <hernanlopezpardo> escribió:

Luis Alberto Romero
‘Breve historia contemporanea de la Argentina’
Prefacio
‘Tensiones y transformaciones’

‘El Centenario de la Revoluciòn de Mayo fue la ocasiòn que el pais,
alegre y confiado, tuvo para celebrar sus logros recientes. La
asistencia de la Infanta Isabel de Borbòn, tia del rey de España, y
del presidente Montt de Chile indicaban que las hostilidades externas,
viejas o nuevas, pertenecian al pasado. Intelectuales, polìticos y
periodistas, como Georges Clemenceau, Enrico Ferri, Adolfo Posada ò
Jules Huret, dejaron, cada uno a su manera, testimonio del
espectacular desempeño de la Reùblica, al igual que el poeta Rubèn
Dario, que escribiò un "Canto a la Argentina" algo pomposo.
Atestiguando el caràcter aluvial de nuestra sociedad, cada una de las
colectividades extranjeras hontò al pais y a sus espectaculares logros
con un monumento alusivo, cuya piedra fundamental se colocò
apresuradamente ese año. Pero el discurso oficial, vacio , hueco y
conformista, apenas alcanzaba a disimular la otra cara de la realidad:
una huelga general, màs virulenta aùn que la del año anterior -cuando
coinicidio con el asesinato del jefe de Policia a manos de un
anarquista-, amenazò frustrar los festejos, y una bomba en el Teatro
Colòn puso en evidencia las tensiones y la violencia, a la que desde
la sociedad establecida se respondio con los primeros episodios del
terror blanco y con una draconiana ley de Defensa Social.

Mas allà de la pompa de la celebraciòn, una honda preocupaciòn por el
rumbo de la naciòn invadia los espiritus màs reflexivos, ganados por
un pesimismo creciente. Utilizando los modelos de la sociologia
positivista, y combinandolos con la historia y la psicologia social,
se diagnosticò que la sociedad estaba enferma. Retomando la tradiciòn
reflexiva de Sarmiento ò Alberdi, aparecieron ensayors profundos,
balances descarnados y propuestas, como lo que hicieron Joaquin. V.
Gonzàlez en "El juicio del siglo", Agustin Àlvarez en "Manual de
patologia politica", Carlos O. Bunge en "Nuestra America", Jose Maria
Ramos Mejia en "Las multitudes argentinas" ò Ricardo Rojas en "La
restauraciòn nacionalista". Parte de los males se atribuia a la misma
elite, su conformismo facil y su abandono de la tradiciòn patricia y
la conciencia pùblica. Pero el punto central del cuestionamiento era
el cosmopolitismo de la sociedad argentina, inundada por la masiva
presencia de los imigrantes y dirigida por quienes habian buscado su
inspiraciòn en Europa. Todos los conflictos sociales y polìticos, todo
cuestionamiento a la direcciòn de la elite tradicional, podian ser
atribuidos a los malos inmigrantes, a los cuerpos extraños, a los
extranjeros disolventes, incapaces de valorar lo que el pais les habia
ofrecido.

Pero màs alla de estas manifestaciones extremas, precupaba la
disoluciòn de un ser nacional que algunos ubicaban en la sociedad
criolla previa al alud inmigratorio y otros, màs extremos, filiaban
polèmicamente en la ruptura con la tradiciòn hispana. Si bien esta
ùltima posiciòn era cuestionada por quienes seguian asociando esta
tradiciòn con la intolerancia y el atraso, en cualquier caso dibujò en
la conciencia de la elite la imagen de unas masas torvas y oscuras,
desligadas de todo vinculo, peligrosas, que acechaban en las sombras y
que estaban empezando a invadir los àmbitos hasta entonces reservados
a los hijos de la patria. En respuesta, algunos adhirieron al elitimos
aristocratizante que habia puesto de moda el uruguayo Josè Enrique
Rodò con su "Ariel". Otros buscaron la soluciòn de cada uno de los
problemas en alguna de las fòrmulas de la ingenieria social,
incluyendo las que habia ensayado en Alemania el canciller Bismarck.
Pero la mayoria encoentrò la respuesta en una afiermaciòn polèmica y
retòrica de la nacionalidad: la soluciòn era subrayar la propia
ragambre criolla, argentinizar a esa masa extraña, y a la vez
disciplinarla. Desde principios de siglo, y sin duda inspirado en el
clima europeo de preguerra, empezò a predominar un nacionalismo
chauvinista, que Josè Maria Ramos Mejia, desde el Consejo Nacional de
Educaciòn, intentò inculcar a los niños de la escuela primaria en sus
pràcticas cotidianas, y que tuvo su apogeo en los festejos de 1910,
cuando las patotas de "niños bien" se complacian en hostilizar a
cualquier extranjero que domorara en descubrirse al sonar las notas
del Himno.

A partir de esta percepciòn de una enfermedad en la sociedad,
ratificada por la cotidiana emergencia de conflictos y tensions de la
màs variada indole, se dibujaron dos actitudes en la elite dirigente.
Algunos optaron por una conducta conciliadora, hacièndose cargo de los
reclamos de la sociedad y proponiendo reformas. Otros, en cambio,
mantuvieron una actitud intransigente,que apelò al Estado para
reprimir cualquier manifestaciòn de descontento y, no satisfechos por
un apoyo que por otra parte no se retaceaba, se organizaron para
actuar por su propia cuenta."

Espero agrade el texto.


Hernán López Pardo

Yo opino en :
http://otrodiaparaser.blogspot.com

Proyecto x-cpuid
http://code.google.com/p/xcpuidpy/

Lista de correo
http://groups.google.com.ar/group/xcpuidpy-lista

irc.freenode.net
/channel #xcpuidpy

Wiki
http://xcpuidpy.wikiole.com/

Qué lindo escribe Romero.
Yo hice dos años de Cs. Políticas en la UBA y en Historia Argentina había textos de él y era uno de los que más placer me daba leer 🙂

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: